De la tierra la vida

MINIFUNDIOS EN AREQUIPA SÓLO PARA LA SOBREVIVENCIA

· La Pachamama está de fiesta y los hombres del campo también. Así lo revelan sus historias que no son para celebrar precisamente, sino más bien para meditar.

Sonia Ramos Baldárrago
Publicado en el diario Noticias/2009


Fue casi un día con ellos. Casi porque no empezamos la jornada como lo hacen desde las cuatro de la mañana, cuando todavía el sol no da señales, pero sí el canto de las gallinitas, ovejitas, vacas y otros animalitos del campo. Cuando en la ciudad la mayoría duerme plácidamente.

Es día de la tierra, pero esta historia no empezará en estadísticas, sino en los hombres del campo que todavía siguen fervientes a la Pachamama que produce frescos y verdes alimentos de los que vivimos. Así lo entienden los agricultores de Yumina, anexo del distrito de Sabandía.

Luego de 45 minutos en bus desde la ciudad de Arequipa habíamos llegado a Yumina. Eran las 11:45 del día. Pronto nos internamos en la zona agrícola. Allí encontramos a Paulino Neyra Atayupanqui (41), quien regaba la tierra levantando los bordos con la lampa para abrir camino al agua. Aunque esta vez estaba con botas, a veces debe estar a pie cala, para saltar los bordos y ganar al agua.

Paulino nació en Sabandía y desde pequeño aprendió a amar a la tierra. “Regamos por gravedad, aunque se han hecho canales de cemento para no desperdiciar el agua”, nos dice. Recordó que antes por las acequias discurría el agua. La vigilancia para su mejor distribución estaba a cargo de los ronderos. No deja de mencionar el agua, porque al hablar de la tierra debemos hablar también del agua.

La tierra en Yumina tiene nombre como las personas. La Botada, Rondón, Los Cornejos, Rosel y otras denominaciones para reconocer la delimitación de su tierra. Nosotros estábamos en La Ladera, área agrícola de Paulino Neyra.

El riego de la tierra

“Por topo (aproximadamente 3 333.3 m2 de terreno) tenemos hora y media de agua. El que tiene menos agua riega más tiempo”, nos explica a la vez que conduce el agua con su lampa que entra con más fuerza a su cosecha de zanahorias. Aquí el agua se calcula por tiempos. No existe graduación exacta. El recurso hídrico proviene el ojo de Lourdes. Un manantial natural que mantiene aún húmeda estas tierras de las que viven más de 100 familias.

En Yumina, el riego empieza con anegar la tierra. Luego se pasa la yunta o el tractor para revolverla, como dice don Paulino.

Don Víctor Flores Rondón, agricultor que estaba cuidando su ganado por el mismo sector de La Ladera, prefiere la yunta para su tierra. Jalisco y Dragón, sus toros, trabajan al día un topo y medio desde las 7:00 a.m. hasta las 4:30 p.m. Esto es trabajo en equipo. Dejamos a don Víctor al borde de un canal de agua para seguir aprendiendo de don Paulino.

Nos habíamos quedado en el momento de anegar la tierra. Luego se procede a abonar. Toca regar, pero otra vez debe pasarse la yunta para hacer los surcos de acuerdo al producto que se siembre. ¡Caramba! a la Pachamama hay que engreírla.

Cuidados antes los cambios naturales
Don Paulino recuerda que durante la década de los 70 - incluso antes - la tierra se abonaba con estiércol de la vaca. Llegaba el guano de isla de la Costa. Actualmente se usan fertilizantes químicos, que se pierden su efecto hasta el tiempo de la cosecha a diferencia del abono natural que alimentaba a la tierra hasta cuatro años.

“Utilizamos el desinfecto para fumigar la alfalfa, que es atacada por la caballada, un gusanito diminuto o el pulgón. También nuestro maíz se suele infectar con el hongo argenia. Esto no pasaba, creemos que se debe al cambio climático”, refiere a la vez que revisa las hojas de sus choclos a punto de ser aprovechados para el consumo.

Sin duda los fertilizantes podrían no responden a plagas cada vez más resistentes que a futuro empobrecerán los nutrientes de la tierra. A ello se suma la escaza producción de algunos alimentos. Es el caso del zapallo, que años atrás en Yumina se cultivaba para abastecer los mercados de la ciudad, pero don Paulino indica que el fuerte calor hizo que se queme, alterando su desarrollo natural hasta que se marchite. Ante las pérdidas, ahora el producto no es común. Tampoco se apuesta por el maíz blanco, el chulpe, con el que se hace el tostado, ni el maíz negro para el güiñapo útil para la preparación de la chicha. El ajo, las zanahorias y la albeja por ejemplo, son algunos productos que llegan hasta nuestras mesas desde Yumina.

En esto coincide don Beltrán Carpio Benavides. Tiene 65 años, es decir tiene experiencia en el campo y remarca: “Ahora sólo cultivamos maíz para el forraje, alfalfa para los animales”.

La tierra es sensible, lo supimos al pisarla. Le afecta el sistema de abonos, los fertilizantes, el aire que como reniega don Felipe Neyra, es el agente que trae las enfermedades y el smog de la ciudad. La única salvación son los manantiales que nadie aún sabe hasta cuándo brotarán el agua menos contaminada del planeta.

Dejamos a los hombres del campo terminando su cosecha, provistos de lampas de fierro, que antes eran las palas, los picos y la orquilla para la labor agrícola. Los dejamos entendiéndose con la tierra, como si entendieran a su propia madre, como efectivamente lo es. Aprendiendo lo sacrificado que es protegerla.

Recomendaciones
La realidad de terrenos agrícolas en Arequipa, está marcada por los minifundios (tenencia de la tierra de dimensiones reducidas que impiden alcanzar una escala de explotación eficiente), donde cada propietario puede tener uno o dos topos. Pero sólo es para la sobrevivencia.

Así lo explican las hectáreas de cultivo por riego. De acuerdo a la oficina de Información Agraria, a nivel de la región de Arequipa se reconocen un total de 6 mil 324,436 ha. En la provincia, de un área total de 962,399 ha. unas 27 mil 776 ha. es área bajo riego con 25,675 predios, donde se han registrado un total de 15,487 usuarios.

Conociendo ello, el Ing. Gustavo Zúñiga Villena, responsable del área de Información Agraria de la Gerencia de Agricultura, recalcó que en Arequipa no sólo deben declararse intangibles las zonas de cultivos, sino también debe garantizarse el agua a través de la cosecha del agua, construyendo micro represas. “En Tambo durante la época de lluvia se han perdido 400 millones de m3 de agua, cuando debieron aprovecharse”, agregó, declarándose en contra del riego por gravedad y por inundación en estos tiempos, que deben ser reemplazados por el riego tecnificado.

==Más datos==
Desde hace 39 años, en 147 países se celebra el día de la Tierra. Ecuador se convirtió en el primer país que incorporó en su Constitución en setiembre del año pasado, los derechos de la Pachamama. ¿Llegarán a considerarse igualmente los derechos de la Tierra en nuestra Constitución?