Sin soluciones sólo queda arañar la tierra



LOS POLÍTICOS NO TIENEN PROPUESTAS FRENTE A LOS CONFLICTOS AMBIENTALES, EL MÁS ÁLGUIDO: EL AGUA

Desde las zonas altas de la puna de Arequipa, donde se siguen secando sus bofedales; hasta las zonas costeras donde se pierden hectáreas de cultivos; el agua todavía gotea.

Texto y fotos: Sonia Ramos Baldárrago
(REPORTAJE: PRIMERA PARTE)

Reportaje publicado en el semanario: QuePasa/Arequipa

Emprendí una ruta larga y terminé perturbada. Pero tomé un vaso de agua y me repuse. Recorrí la Cuenca No Regulada del Chili (que comprende los distritos tradicionales de Arequipa, desde Sabandía hasta Pocsi) llegando a Majes y a algunas provincias de las zonas altas y costeras, donde se ve sequedad y se pisa erosión, buscando agua. Fui sin cantimplora bajo un Sol todavía piadoso, codeándome con los expertos y población que vivencian la realidad del recurso bendito que nos mantiene de pie: el agua.

Inicié la visita al Ing. Ronal Fernández Bravo, especialista en Hidrología e Hidráulica, quien sentenció: “Estamos en el límite de la supervivencia”, agregando que “se registra un consumo de 543 metros cúbicos por habitante año, para una población total de 864 mil 258 habitantes en la provincia de Arequipa”, lo que de acuerdo a parámetros mundiales, evidencia una realidad de escasez hídrica, claramente definida por debajo de mil metros cúbicos por persona al año.

Por donde viajé siempre escuché conflictos. Los agricultores que usan el agua en Characato y Sabandía, no quieren dar agua a poblaciones que crecieron en estas zonas, quienes por inescrupulosos intentan tomar agua de los canales de riego de manera ilegal. Realidad que Percy del Carpio Lazo, Pdte. de la Junta de Usuarios No Regulada del Chili, denunció en más de una oportunidad, indicando que una cisterna puede llenarse de agua en media hora y que se han identificado 12 de estos vehículos que ya fueron denunciados, sin embargo el acto ilícito no tiene freno. Así lo comprobé en una visita inopinada con el Presidente de la Junta.

La autoridad del agua, refirió que se tiene no más de 2 m3 de agua para cerca de 5 mil hac, en terrenos de estos distritos de Arequipa, donde el riego es por inundación que se resiste al cambio de un sistema por goteo. Otro conflicto que se agudiza surge en Mollebaya; antes se regaban 400 hac, ahora 70 hac.

Nevados desnudos

Van cuatro veces que viajo por el Colca y como indicó el Ing. Ronal Fernández, el valle está afectado por los continuos deshielos de sus nevados como el Coropuna (que perdió en los últimos 48 años el 50% de su nieve, según informe de la Cooperación Alemana al Desarrollo - GTZ), el Ampato, el Mismi, Hualca Hualca, Sabancaya, Sorihuire y otros más, por lo que se requiere iniciar una economía de desarrollo en estas zonas, tal como lo reafirmó el Ec. José Huerta Lazarte, ex director de COPASA.

Aquí ya se cambió la estrategia en la variedad de cultivos, por aquellos de mayor resistencia a la sequía.

Más conflictos:



Para Ronal Fernández, los conflictos son inevitables. Conflictos en el rio Chili, en el rio Colca, conflictos por la construcción de la represa Bambutañe, incluso en el gran proyecto Majes Siguas II, donde no se analiza la existencia de 520 denuncios mineros; conflictos en la Cuenca No Regulada del Chili, donde el 60% tiene concesiones mineras.

Dante Pinto Otazu, Sub Gerente de la Autoridad Regional del Medio Ambiente -ARMA, mencionó que en Huanuhuanu – Tocota su capital, distrito de Caravelí “antes se regaban 400 hectáreas hoy no se riegan ni 20 hac”.


Las razones

Estamos fritos, en el argot popular, porque Arequipa sigue creciendo desordenadamente, sin zonificación ni evaluación del recurso hídrico y sin debate político en este tema donde priman espacios sin decisión. El desarrollo tiende a ser limitado para la población de Arequipa, que en 20 años llegaría a 200 mil habitantes.

Arequipa cuenta con 13 mil millones de m3 de agua en total, de los cuales sólo se utilizan 3 mil millones de m3, de esta cifra, unos 10 mil millones de m3 se desperdician al mar.

Recorrí de nuevo la ciudad y vi un sistema deficiente, por el que se pierde el 50% de agua potable, debido a las tuberías rotas y conexiones mal hechas que la empresa SEDAPAR tiene conocimiento, pero sin embargo continúa inmóvil.

Me paré en el puente Grau y contemplé al rio Chili. En este lugar recordé que unos 40 millones de m3 de aguas servidas lo contaminan (con 70 efluentes contaminantes, el mayor Alata, que vierte mil 200 litros/s de aguas fecales). Abrigada viajé a la puna de Arequipa (a San Juan de Tarucani y comunidades aledañas), donde como dijo Ronal Fernández: “hace 30 años por cada hectárea, vivían 3 alpacas, hoy por cada hectárea puede vivir media alpaca”. Se perdió cobertura de bofedales en un 64.40%, como dijo Jhon Machaca Centy, especialista de la ONG desco.

Antiguamente en la agricultura, el riego por inundación y por gravedad rendía por las fuertes precipitaciones pluviales, pero como recalcó el ex Gerente Regional de Agricultura de Arequipa, Ing. Jesús Díaz Salas, de cada 100 litros que se entregan al agricultor se pierden 65 por percolación, evaporación y mal uso. Los agricultores consumen el 80% de agua disponible en toda la región y carecen de capacitación sobre uso eficiente del recurso hídrico.

Contribuye a los conflictos el crecimiento económico a raíz de la minería, energía e industria, que genera demanda de agua, pero a su vez escasez para el consumo humano. A ello, se suma el calentamiento climático y los pésimos patrones de desarrollo.

Proyectos deben orientarse a la sostenibilidad de la vida
“La gota continua labra la piedra”, nada más cierto. Efectivamente cada viaje labró en mi mente escenarios secos con diminutas manchas verdes. Aunque nos quedan manchas verdes, es necesario seguir labrando la mente de los ciudadanos y sobre todo políticos frente a la realidad de escasez hídrica en la región Arequipa.

Para el especialista de recursos hídricos, Ronal Fernández Bravo, la Autoridad Autónoma del Agua, se debe agilizar los planes del recurso hídrico de la región y monitorearlos, exigiendo se implementen los Consejos de Cuenca, integrados por socios agrarios y económicos, además de los alcaldes, lo que refiere el reglamento de recursos hídricos, frente al desperdicio desmedido del agua.

Se debería contar con una estación automática en tiempo real por cada 30 km2, para tener información del recurso hídrico, de las precipitaciones y caudales de los ríos y ver lo que podría suceder en años futuros, incidiendo en la cosecha del agua en zonas altas.

Respecto al crecimiento desordenado, Dante Pinto Otazú, Sub Gerente del ARMA, mencionó que se continúa con un proceso de zonificación económica y ecológica, para conocer qué uso se le debe dar a cada área del terreno de la región, siendo parte del proceso la motivación a los ciudadanos por la necesaria apertura de “los pagos por servicios ambientales”.

La eficiencia de riego, podría cambiar. Según Ronal Fernández, se podría recuperar el 66% de agua que se pierde en el riego de los 500 millones de m3 al año que se destinan para usos generales en Arequipa.

Sólo así, podríamos hablar de la sostenibilidad de la vida y estaríamos preservando el agua para las generaciones futuras. La agenda es larga. Los proyectistas, políticos y población pueden seguir labrando este eco, para no tener algún día que escarbar la tierra en busca de agua.

MÁS DATOSPara María Teresa Oré, socióloga y especialista en temas de gestión del agua; desde 1990, los conflictos por el agua fueron sectoriales, la gestión del agua se ve a nivel de cada institución. Tanto la Junta Nacional de Riego de Perú, la FENTAP – Federación Nacional de Trabajadores de Agua Potable, CONVEAGRO, CONACAMI – Coordinadora Nacional de Comunidades Agrarias Mineras, ONGs, redes y otros más locales, no coordinan entre sí sus conflictos. Su visión sobre el uso del agua es sectorial y debería ser global.