PIEL DE COBRE

Con una piel de cobre, rojiza, con picazón en la cabeza, cuello y brazos, además de un ligero dolor de cabeza. Así terminé luego de visitar la planta de la minera de Cerro Verde. El lugar donde se funde el cobre, donde no sólo las láminas de este mineral representan la riqueza aparente de una mina, sino los inmensos camiones de toneladas de concentrados que se venden al extranjero y que no se muestran al visitante.

La visita fue posible luego de que la oficina de imagen de la mina, invitó a la Sociedad Agrícola de Arequipa para visitar las instalaciones en una fecha determinada: 28 de junio del 2011. Confieso que de ganas prefería no ir con el grupo, sin embargo, aferrada a la curiosidad y sin pastilla para las nauseas me apunté en la lista de visitantes.

Bien temprano aquel día todo no estaba predicho. Llegué puntual a la Av. Parra donde se ubica la oficina de imagen. Nos dan unos cascos, me siento con un aire de ingeniera. Subimos al bus y emprendemos la ruta. Seis minutos después sentí molestias estomacales, mareos y ganas de vomitar, usual en mi caso.

Pasamos los controles respectivos y al fin llegamos al primer mirador de la mina. Frente a mí una nube de polvo densa, un tajo inmenso, en realidad tres, camiones pasando y otros tanques de agua industrial mojando extensas hectáreas del terreno.

Me siento contaminada, pero dicen que controlan la calidad del aire cada tres días y que sus límites siempre están por debajo de los límites permisibles, yo lo dudo.

Pablo Castañeda, encargado de imagen de Cerro Verde, nos da la bienvenida. Explica que la mina operará hasta el año 2 070 – me asusto por el dato. Opera en tres tajos abiertos (Cerro Verde, Santa Rosa y Cerro Negro), que no se sabe con exactitud en cuánto tiempo se volverán a cerrar. El primer tajo abierto desde el año 1977 con la entonces empresa Minero Perú.

Pablo aclara que por cada mil kilos, sólo 5 es cobre. La mina tiene brocas perforadoras de brocas de 5 pulgadas, con las que se pueden hacer huecos de 5 metros de profundidad y luego las palas pueden levantar hasta 70 toneladas de remoción de tierra, rocas y minerales para 6 camiones. Cada camión capaz de cargar 180 toneladas.

Según Pablo, mientras se recoge el mineral se rosea agua para no levantar polvo, sin embargo desde el mirador la verdad se asoma cuando el olfato absorbe un fino polvo de los procesos mineros. Para ello aclara que tienen 6 cisternas con capacidad de 18 mil galones de agua, dato que me impresiona al pensar cómo es que tanta agua puede ser realmente útil o sin utilidad.

Bastó tocar el tema del agua, para que don Víctor Guillén, agricultor añejo, interviniera de manera acertada. Preguntando y ¿cuál es su licencia de agua? – 1 160 litros/s- responde Pablo.

Don Víctor replica enérgicamente que esa licencia de agua era del sector agrícola de Zamácola, pero por política de Velazco Alvarado, esa cantidad de agua se derivó a Minero Perú y que ninguna ley del estado peruano preserva el recurso hídrico y esto para favorecer a la minería. Tema de debate sin duda.

El ambiente se calma y en los próximos minutos el Ing. Juan José Díaz, especialista en hidráulica, explica que la minera preserva el ecosistema, protegiendo los cactus que son posaderos del murciélago longui rostro peruano, en peligro de extinción.

Pronto se escuchan risas, veo su práctica ambiental y digo: esto es una contrariedad, ¿tienen 2 mil cactus? ¿dónde? Tal vez como adorno nada más, los pocos que existen en los cerros ya casi no tienen vida propia, esos pobres murciélagos ya no tienen de dónde alimentarse y según se sabe aún existe un pequeño grupo de esta especie por el distrito de Yarabamba.

Las dudas van aumentando. Luego visitamos el sector de Santa Rosa y Cerro Negro. Siento mi cuerpo que me arde. Todo en un denuncio de 20 mil hectáreas, siendo el 90% del terreno parte del distrito de Yarabamba y a 8 kilómetros de Hunter.

Ya casi estamos terminando el paseo. Llegamos al área de fundición, donde Pablo Castañeda menciona con ímpetu que “los políticos no entienden que nos vamos quedando sin las gallinas de los huevos de oro”, frase que por cierto no logro entender. ¿gallinas de los huevos de oro o terribles daños ambientales?

Aquí nos dice que la ganancia de la mina radica en las láminas de cobre. Cada plancha de 3 kilos y ½ se vende en un millón de dólares, pero no mencionan nada de los concentrados.

Después seguimos la ruta donde construirán la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas. En el camino nos muestran que los relaves sólo se componen de cal y un floculante y que el depósito de relaves es un depósito de tierra inofensivo. Mi duda persiste frente a un depósito de relaves que actualmente llega a 130 metros de altura y que según predicen debe llegar a 160 metros de altura.

En la zona de Cerro Negro veo al fondo un pequeño manantial, una muestra que aquí aún existe agua en el sub suelo, zona que sin duda se va quedando sin agua. Pero existe un problema mayor, hace un par de meses un poblador denunció a la minera de contaminar el rio con relaves. Sus pruebas no fueron contundentes. Vimos la zona, al final de un canal de agua que viene de los relaves, termina en un lago, donde existe escasa vegetación. No se ve vida aparente. El agua se nota limpia, pero sin un mosquito merodeando lo que sigue despertando mis dudas.

Así como aquel poblador, ninguno puede demostrar lo contrario, decir y alarmar sobre los reales niveles de contaminación que se respira, que se huele o que se coge.

Ahora en esta misma zona, se construirá una Planta de Tratamiento, capaz de captar mil 300 litros de desagüe. Comprarán a SEDAPAR, las aguas residuales, la comprarán para utilizarla en sus operaciones y esto representará la disminución de agua para la zona agrícola de La Joya. Por más de 20 años este problema aún no se soluciona. La población sigue pagando a la empresa de saneamiento el tratamiento de agua de desagüe, pero ahora sólo se sabe que la minera comprará las aguas.

Ni el gobierno, ni otros proyectistas están evaluando otras posibilidades, claro el costo es alto: 150 millones de dólares. Nada barato. Pero tal vez caro el futro cercano, un volumen con el que se podría derivar a un espacio determinado y crear un bosque para preservar la biodiversidad del rio Chili. Las aves migratorias que aquí llegan y otras especies que apuesto la ciencia todavía no descubre.