REPORTAJE RADIAL: Conocimientos colectivos de nuestra diversidad biológica, un legado por recuperar:

El siguiente reportaje fue difundido en radio Yaraví, el 20 de febrero de 2015. Agradecemos a su director, Sr. Andrés Javier Mamani, por confiar en nosotros para colaborar con los objetivos de promover la información para el desarrollo local, regional y rural, junto a alianzas como la Coordinadora Nacional de Radios.

Este reportaje obtuvo el primer puesto en el Concurso Nacional de Periodismo sobre Propiedad Intelectual en la categoría de radios comunitarias. La ceremonia de premiación se realizó en la Biblioteca Nacional en Lima.



¿Escuchó hablar de los conocimientos colectivos de los recursos biológicos? Briggeth Flores Sandoval, bióloga y especialista del Instituto Científico Michael Owen Dillon de Arequipa, explica  que es una herencia que le transmite cada padre a su hijo. Un abuelo a su nieto. Es decir, son costumbres que entre ellos mismos tienen la obligación de transmitir a las nuevas generaciones.

Esa herencia de valor incalculable está en las comunidades campesinas, nativas y en los pueblos rurales del Perú. En la región Arequipa existen 103 comunidades campesinas a la fecha, según  COFOPRI y el presidente de la Federación Regional de Comunidades Campesinas de Arequipa, Julio López Pinto.

“El problema radica en la falta de interés. No hay nadie que rescate el conocimiento de los abuelitos. De esas poblaciones ancestrales. Entonces lógicamente el conocimiento se pierde porque nadie le da valor”, argumenta Daniel Montesinos Tubée, ingeniero agrónomo dedicado al estudio de las plantas nativas con valor medicinal.

Huanca, es uno de los 20 distritos de la provincia de Caylloma en la región Arequipa. Su comunidad campesina lleva el mismo nombre. Está ubicada a dos horas y media de la ciudad. Su principal nevado es el Ampato.  La planta más importante para ellos, es la conuja. La venden hasta Bolivia. La buscan sobre todo para los ritos del pago a la tierra. Crece a 3 500 m.n.m. en sus bosques de queñua. Llega hasta una altura de 60 centímetros. Cuando queman la planta, su aroma puede sentirse hasta medio kilómetro de distancia. También destacan: la carqueja, llamada por los lugareños como quinsacucho; el ccapo blanco; la chachacoma y el pinco pinco.

Cuando no había carretera de acceso, la comunidad, recurría a sus plantas para curar sus enfermedades. El ingreso de las empresas farmacéuticas minimizó el consumo de sus plantas locales. Dejan de consumir sus plantas para buscar alivio de sus enfermedades en las pastillas. No hay una continuidad de la transmisión de conocimientos de sus plantas. 

Foto: Indecopi-Ganadores de concurso
A ello se suma la inexistencia del registro de sus conocimientos colectivos. Las comunidades campesinas de Arequipa, no cuentan con un registro de sus plantas nativas medicinales. Ciro Jácobo, acepta que carecen de un listado de sus plantas. “Simplemente las utilizamos como parte de esos comentarios que dejaron nuestros antepasados. Por ejemplo sabemos que hay plantas calientes y frescas”, dice.

Algunas veces los mismos comuneros llegan a Arequipa para comprar hierbas medicinales en las tiendas naturistas, que luego con asombro se dan cuenta que crecen en sus propios cerros y montañas. Es el caso de Ismena Huarca, quien padecía de una inflamación al hígado. Fue a un naturista en la ciudad de Arequipa y le recomendó una bolsa de carqueja. Le costó cincuenta céntimos. Pero grande fue su sorpresa al saber que esta planta crecía en su propia comunidad. En sus bosques de queñua.

“La carqueja es una planta muy calorífica, con bastante aceite esencial. Se usa más como emplasto o como un torniquete cuando los animales del campo se quiebran la pata”, describe el etnobotánico Daniel Montesinos.

En la comunidad campesina de Characato pasa lo mismo. Su presidente, Julio López Pinto, acepta no tener un padrón, listado o reconocimiento de sus plantas. “La juventud está interesada en la migración y sólo los antiguos saben”, menciona.

Julio López, es también presidente de la Federación Regional de Comunidades Campesinas de Arequipa. “No tenemos un listado, pero voy a trabajar en la identificación de las plantas nativas de nuestras comunidades campesinas”, promete.

La región Moquegua es un caso particular. Daniel Montesinos Tubée, aportó con el estudio y reconocimiento de sus plantas medicinales. La planta de nombre Wiraqalo, es la principal. No tiene nombre en español, pero también se le conoce como Wiswiccalo o Llinqui llinqui.  Tiene por lo menos 30 propiedades medicinales. Es útil para males estomacales, gripe, torcedura o fractura, mal de aire, mareos, etc. “Se puede propagar la especie y producir mates”, agrega el especialista.

Gracias al programa "Sintonía Familiar"
En la comunidad campesina de Tambo Cañahuas, donde el frío puede llegar hasta 15 °C bajo cero, tampoco se ha trabajado en el reconocimiento de sus plantas nativas medicinales. “Los conocimientos de los ancestros no han sido muy transmitidos. Se han adaptado algunos, pero no ha sido continuo”, dice Pepe Huayhua Llanos, ex presidente de esta comunidad y ahora fiscal. El avance de la ciencia y la globalización han sido determinantes. Las farmacias y el “facilismo” marcaron distancia de sus plantas medicinales.

“Para una fiebre antes se usaban algunas plantas que podían controlarla, pero desde que aparecen los farmacéuticos ya se controla con más facilidad”, agrega don Pepe.

Existen 300 familias que viven en Tambo Cañahuas, pero no existe un registro de sus plantas medicinales.

Durante la entrevista Pepe Huayhua recuerda algunas plantas: la chachacoma, la Huamanlipa, el pura pura, el chanco doble, la yareta, etc. A pesar del tiempo y de los cambios, también recuerda las recomendaciones de su abuelo. “Por ejemplo cuando se accidentaba un animalito agarraba el garbancillo para curarle la fractura”, comenta con emoción. “Deberíamos tener un registro de la comunidad, porque vamos a encontrar cada vez menos ancianos para investigar ese tema”, reconoce.

Los invitamos a escuchar y a viajar por el reportaje en audio.

Agradecemos la nota especial que preparó nuestra colega, Juana Martínez Montoya, periodista de CNR. Aquí el vídeo y la nota: