Especial: manos de la conservación y de la restauración - Parte II

De los muebles tallados en madera, volteamos la mirada a las paredes de sillar histórico, pues en sus muros se han dejado muestras artísticas que también forman parte del Patrimonio Cultural de Arequipa. 

Franz Grupp Castelo, ha sido uno de los responsables de devolverle la vida a los vestigios de pintura escondidos, incluso cubiertos con capas de pinturas y cambios de modas impuestas en Arequipa.  Se trata de manifestaciones que van de la mano con estilos arquitectónicos.


La primera atracción cercana de Franz Grupp, sucedió en su infancia. “Mi mamá no estudió pero por afición con buena intuición le gustaba restaurar cosas de la casa y de sus amistades”, cuenta sonriente.

En el año 1994 estudió una especialización en pintura mural en el Centro Europeo de Restauración de Venencia en Italia. En la década de los 90 cuando llega y se establece en Arequipa, recuerda que sólo conocía la pintura mural de la Capilla de San Ignacio de Loyola de la Compañía. Fue el primer indicio para sospechar la existencia de nuevos hallazgos.

“Tenía la certeza con otros restauradores  de Arequipa que debajo de las paredes de pintura de color plano había pintura mural”, añade.

Aunque dice que sus 12 intervenciones y restauraciones a la fecha no sean muchas el valor del resultado está en salvar las pinturas. “Faltan manos para la restauración en pintura mural, pero manos muy especializadas”, dice.

La sala capitular del museo de Santa Teresa, con más de 250 años de antigüedad, ha sido una de sus intervenciones más difíciles que le demoró un año.  En la puerta de ingreso muestra la aplicación de la técnica del rigatino, que es una técnica italiana que consisten en poner líneas una junto a la otra de diferentes colores. “A una distancia normal permitan ver una lectura completa del dibujo pero si nos acercamos vamos a notar esas líneas”, explica. Los dibujos de la sala capitular son una muestra del estilo rococó. “Acá la mayoría de motivos son profanos, quiere decir que no son religiosos. Gente trabajando en el campo, recogiendo flores, recogiendo frutos, arreglándose. Tocando instrumentos musicales. Se trataba solamente decorar el espacio. Obedece al gusto de ese momento histórico”, nos dice señalando las muestras de la sala, donde algunas partes de la pared continúan en proceso de restauración. Se tendrá que quitar parte de una pintura rosada y llegar a la pintura original.

Hallazgos:
El hallazgo reciente en la Biblioteca Mario Vargas Llosa, de la calle San Francisco, tuvo otro nivel de complejidad para su restauración. “Cuando es látex, que ya tiene una resina sintética, que es una capa más fina es complicado. No se puede trabajar con solventes porque va a arruinar la pintura original que está abajo. Entonces es un trabajo mecánico con bisturí”, explica Franz Grupp.

“Sabemos que bolívar estuvo de paso por Arequipa entre mayo y junio de 1825, seguramente quien lo dibujó, vio de cerca al libertador”, argumenta Mario Arce Espinoza, director de la Biblioteca Mario Vargas Llosa, donde se conserva la pintura. Aunque no siempre sea una norma, la zona superior del muro suele tener el tema principal y Bolívar lo tuvo. “Pero lo cierto es que en Arequipa es el único dibujo que existe del libertador Simón Bolívar”, añade Mario Arce.

Otro de los hallazgos en pintura mural se encuentra en la arquería del claustro del Convento de Santa Teresa, donde se esconden mínimos vestigios. “Queda una partecita de rojo y un color amarillo con las líneas azules. Hay fotos de los años 50 donde se ve que la arquería estaba pintada. Lo que hacían era cubrirlo con cal y arena como estucarlo. Sobre eso lo pintaban aplicándole los jaspes. Luego lo botaron y rayaron el sillar para que parezcan bloques más pequeños", indica Franz Grupp. Y es que después de los terremotos de la década de los 60, una ordenanza mandó raspar la arquería. “Repito que en ese tiempo era entendible porque no había el conocimiento debido. Pudo haber sido peor, simplemente habrían indicado que boten todo el edificio y se haga uno nuevo”, discute mientras cuesta entender los cambios arriesgados.

Luego de Cuzco, Puno y de Lima, en Arequipa existen menos restos de pintura mural. Para Franz Grupp se debe a que lo hemos conservado poco, primero a causa de los desastres naturales y luego a causa de la falta de conocimiento en otros tiempos. Se aprobaban ordenanzas oficiales que indicaban que la pintura mural se tenía que raspar. No se sabe qué cantidad de pintura mural se perdió. No existe un registro específico en la Dirección Desconcentrada de Cultura de Arequipa.

“También es dañino el desconocimiento, la ignorancia y eso ha hecho que la pintura mural se mande a raspar por quien estuvo a cargo de una obra en restauración”, comenta Franz.

Desde los inicios de la colonia, era común que todos los ambientes como los de la sala capitular de Santa Teresa estén decorados con flores u otros motivos propios del estilo barroco o rococó. Sin embargo permanecieron en el tiempo más en las iglesias y monasterios porque eran espacios donde menos se imponía y se impone la moda y donde prevalecía el conocimiento ante cualquier cambio.

“Para cualquiera que esté interesado en el desarrollo de la historia del arte es un referente fundamental”, dice Franz.

La técnica en pintura mural en Arequipa, es al temple seco a pesar que en Europa se pintaba al temple fresco. “Es curioso que en Arequipa no haya evidencias de que se pintaba al fresco porque la técnica del fresco hubiera funcionado sobre el sillar mucho mejor que la técnica en seco. Hubiera tenido más permanencia o no llegaron a los que conocían de esta técnica o de repente si los hubieron y con el tiempo se estropearon estas pinturas con los terremotos y demás”, añade Franz Grupp.

Afortunadamente en Arequipa las tres cuartas partes del año el clima es más es ideal para la conservación de los bienes culturales”.

¿Pero acaso toda muestra de pintura mural anónima en Arequipa se puede restaurar? “Todo se puede intervenir por muy fragmentado”, sentencia Franz. Es posible trasladar en casos extremos un mural completo con la técnica del astrapo, una técnica italiana.

“En la restauración no hay competencia de talento, lo que nos interesa es rescatar la labor del artista anónimo”, aclara el especialista en restauración de pintura mural. La competencia debe darse entre los ciudadanos conservadores y herededos en estos vestigios en pintura mural.


“No debemos pensar en el patrimonio para el disfrute del turista, para que lo vea, eso es secundario esas son nuestras visitas. La ciudad es primero para nosotros, para vivirla dignamente como nos merecemos toditos y luego para compartirla con los visitantes”, reflexiona Franz.